









Una infección crónica es una condición de salud a largo plazo en la que los microorganismos patógenos, como bacterias, virus, hongos o parásitos, permanecen en el cuerpo durante un período prolongado. Esto puede suceder cuando el sistema inmunológico no es capaz de eliminar completamente la infección. Las infecciones crónicas pueden ocurrir en cualquier parte del cuerpo, incluyendo los pulmones, oídos, piel o tracto urinario. Los síntomas dependen de la ubicación y tipo de infección. El tratamiento típicamente consiste en el uso a largo plazo de antibióticos u otros medicamentos destinados a destruir microorganismos patógenos. Un ejemplo típico de una infección crónica es la hepatitis B crónica.